10 RAZONES POR LAS QUE NO DEBEMOS GRITAR A NUESTROS HIJOS

Publicado por Hugo Ruiz en

La razón principal por la que le gritamos a nuestros hijos es porque creemos que así recuperaremos control sobre ellos y podremos obligarle a corregir su modo de actuar, no obstante, diversas investigaciones científicas revelan que a la larga este método puede tener graves consecuencias en el desarrollo de los pequeños.

A continuación, te presentamos 10 razones por las que no debemos gritar a nuestros hijos.

  1. Es un mal ejemplo. Los adultos son modelo de actuación para los niños, si reaccionamos con gritos a la primera que perdemos el control de la situación, estamos dejando en claro a los niños que cuando sufran alguna dificultad lo primero que deben hacer es gritar y reaccionar con violencia.
  2. Los niños desarrollan tolerancia a los gritos. Cuando el grito se vuelve habitual los niños se acostumbran a él, esto provoca que el volumen de la voz tenga que ser cada vez más alto para llamar su atención.
  3. El grito se convierte en un modelo de comunicación. El volumen de voz alto es ocupado principalmente para perpetuar la violencia, cuando queremos que al niño le quede bien claro que su forma de actuar nos desagrada hacemos hincapié en un volumen de voz alto, no obstante, esto genera un modelo de comunicación erróneo, cuando nuestros hijos consideren que lo que nos están diciendo merece el foco nuestra atención, nos gritarán también para asegurarse de que estemos al tanto.
  4. El grito deja de ser reflejo del enfado. Si el grito se convierte en un modo de comunicación habitual, es decir, ya no se realiza solamente como indicador del enfado si no que se usa indistintamente en diversas situaciones cotidianas, el pequeño dejará de distinguir el enfado en el grito hasta que el volumen de la voz paterna llegue a un nivel altísimo. Esto generará desgaste en el padre y pérdida de criterio de la realidad por parte del niño.
  5. A más gritos, menos autoestima. Corregir a los niños a base de gritos genera baja autoestima, dado que un modelo de crianza positiva busca la comprensión y contribuye a la formación de hábitos positivos como la autocrítica y el reconocimiento de los propios errores, los gritos en cambio hacen hincapié en el error por lo que contribuyen a la desvalorización de la persona.
  6. Genera estrés. Un ambiente plagado de gritos es tóxico para la salud mental, es cierto, que es difícil mantener la calma la mayoría del tiempo, no obstante, procuremos encontrar el equilibrio para mantener un ambiente sano en el que predomine el respeto y la comprensión con nuestros hijos para contribuir a su desarrollo integral. Procuremos no arrastrar los problemas del trabajo a la casa, y convertir nuestro hogar en un espacio de paz y tranquilidad.
  7. Los niños aprenden la forma en que sus padres resuelven sus problemas. Los niños aprenderán que ante una situación critica en lugar de mantener la calma y una actitud positiva es mejor mostrar ansiedad y violencia. Aunque el problema a resolver sea sencillo, si gritamos a la primera oportunidad, nuestros hijos crecerán con la creencia de que es necesario generar un ambiente hostil para resolver nuestros problemas.
  8. No contribuyen a la formación de los hijos. Aunque pareciera que los mejores padres son los que más regañan a sus hijos, estos son en realidad los peores. Los padres que tienen más éxito, son los que basan sus métodos de crianza en la comprensión, la amistad y el respeto
  9. Genera pérdida de confianza. No se puede ser amigo de quien nos grita y trata con violencia. Desde luego, los pequeños muestran una afinidad natural por sus padres, pero si todo el tiempo estamos gritando, nuestros hijos crecerán con miedo e incertidumbre, y posiblemente no tendrán la confianza para contarnos todo lo que les ocurre.
  10. Limita el desarrollo emocional del niño. Muchas veces los niños tienen mucho que decir, pero los gritos y la violencia coartan su libertad de expresarse por lo que terminan por limitar su personalidad. Antes de gritar debemos de pensar en las consecuencias que tendrá nuestro comportamiento en nuestros hijos, escuchar lo que tienen que decir, así como analizar con objetividad los hechos de la situación que estamos viviendo, sólo así podremos decidir la manera más eficiente de actuar.

Referencias

Mamá,  no me grites, por favor

https://www.abc.es/familia-padres-hijos/20130413/abci-grites-201304111237.html

Categorías: Educación

Hugo Ruiz

Especialista en temas educativos.

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