10 CONSEJOS PARA MEJORAR EL AMBIENTE DE TRABAJO EN EL AULA DE CLASES

Publicado por Hugo Ruiz en

Establecer un ambiente de respeto y colaboración en el aula de clases, representa uno de los principales retos docentes en la actualidad. La influencia  de los medios masivos de comunicación y el uso de las redes sociales  ha cambiado la percepción de los valores sociales; hoy en día se idolatra y se respeta a quiénes se les considera cool aunque su ejemplo sea inadecuado, y se castiga y desprecia a los “buenos”, un ejemplo de esto, es el bullying hacia los chicos más destacados de la clase; los grupos de niños y adolescentes han absorbido esta información y con ello han generado estereotipos acerca de la forma en que deben comportarse frente al grupo y en algunos casos mantener un ambiente propicio para el aprendizaje en el aula, se ha convertido en una verdadera odisea para el docente.

Por eso el día de hoy, presentamos 10 increíbles consejos para mejorar el ambiente de trabajo en el aula de clases.

  1. Establecer una ética de solidaridad. Es importante hacerles ver a los estudiantes la importancia de ayudarse mutuamente, la solidaridad va más allá de darse copia o pasarse la tarea. Esto implica que los alumnos utilicen los distintos materiales de manera responsable, participen atentamente en las actividades de aprendizaje, pero sobre todo se preocupen por el bienestar del grupo. Para lograrlo es necesario que el docente sea ejemplo de motivación y entusiasmo en la clase al mismo tiempo que propone actividades que retoman los intereses y necesidades de sus alumnos, buscando formas atractivas e innovadoras de abordar los contenidos, al mismo tiempo que genera las condiciones para que sus estudiantes participen sin miedo a equivocarse.
  2. El profesor debe mostrar interés y afecto por sus estudiantes. Es necesario que el docente manifieste interés auténtico hacia sus alumnos a través de un trato justo y responsable, atendiendo sus dudas e inquietudes, así como sus quejas, hacerlo de manera imparcial nos permitirá ganar la confianza de nuestros alumnos y en consecuencia mostrarán una mejor actitud hacia los aprendizajes que les impartimos en reciprocidad a nuestro buen trato hacia ellos.
  3. Retomar las ideas previas y los rasgos culturales de los estudiantes. Es importante que el docente parta de las ideas previas de sus estudiantes, así como relacione los diversos contenidos con el contexto en el que se desenvuelve su práctica, esto contribuye a que los estudiantes se sientan más identificados con lo que se enseña y en consecuencia muestren una mayor disposición para el trabajo en el aula. Una buena idea es utilizar los nombres de los niños, así como situaciones de su vida cotidiana para plantear problemas.
  4. Establecer relaciones de colaboración con los padres de familia. Las relaciones entre padres de familia y docentes no debe limitarse a un simple reporte de quejas, si no al contrario el docente debe alentar a los padres de familia a participar en el aprendizaje de sus hijos, orientando al padre/madre acerca de las virtudes y defectos que posee el estudiante y la manera en que puede contribuir a su desarrollo integral.
  5. Promover una actitud de aprendizaje en el aula basada en la colaboración y la ayuda mutua. Colaborar significa contribuir al equipo compartiendo responsabilidades y tareas en la consecución de un objetivo común. Por lo que el maestro deberá alentar el trabajo en equipo dentro de un marco de respeto, colaboración y ayuda recíproca.
  6. Enseñar a los estudiantes a hacer preguntas sin avergonzarse. Como docentes es nuestra responsabilidad la integridad física y emocional de nuestros estudiantes, muchos alumnos excepcionales dejan de participar por temor a las burlas de sus compañeros, por lo que es necesario crear las condiciones para que los educandos participen sin temor a equivocarse, haciendo ver al grupo el error como una fuente del aprendizaje.
  7. Ser un ejemplo de socialización en el aula.  El docente debe mostrar disposición, simpatía, madurez emocional, sinceridad y preocupación por los alumnos no sólo como aprendices sino también como personas.
  8. Considerar los errores como parte natural del proceso de aprendizaje. Mas que representar un motivo de burla, los elementos del grupo deben aprender a valorar los errores propios y los de los demás como valiosas oportunidades de aprendizaje.
  9. Enseñar a los estudiantes a hacer preguntas sin avergonzarse. Hacer preguntas no tienen nada de malo, sin embargo, existen salones de clases donde pareciera un agravio, si como docentes olvidamos preparar cada una de nuestras clases muy probablemente nuestros alumnos nos sorprendan con preguntas incómodas.
    El docente debe ser experto en la materia que imparte, así como prever las posibles dudas que puedan surgir durante el desarrollo de las actividades y las estrategias que seguirá para generar aprendizajes significativos en sus alumnos. De esta manera mejorará el ambiente en el aula de clases pues los alumnos serán conscientes de la importancia de preguntar lo que no saben para consolidar lo que están aprendiendo, al mismo tiempo que reconocerán en la figura del profesor a un experto en la materia capaz de orientarlos favorablemente para contribuir a sus aprendizajes.
  10. Establecer reglas claras. Es responsabilidad del docente el cuidado de la integridad física y emocional de los educandos dentro del aula y en la escuela, por lo que resulta indispensable establecer reglas claras con los estudiantes que permitan clarificar qué es lo que se espera de ellos y que actitudes y comportamientos son reprobables.

Actualmente, muchos niños y adolescentes imitan los estereotipos vistos en la televisión o en redes sociales, de manera desinformada y casi inconsciente; por distintas razones: para ser el más popular de la clase o llamar la atención.

Si queremos construir una sociedad armónica, inclusiva, fundada en los valores universales como: el respeto, la reciprocidad, la colaboración y la tolerancia, es muy importante hacerles ver a nuestros alumnos que reproducir estos estereotipos promueve la discriminación, la violencia y la intolerancia, lo cual dificulta la sana convivencia entres las personas.

Hagamos ver a nuestros alumnos y padres de familia, la importancia de construir una sociedad mejor, basada en la inclusión, el respeto, la colaboración y la ayuda mutua.

 

Referencias:

Brophy, Jere (2000). “Un ambiente propicio para el aprendizaje en el aula”. La enseñanza, México, SEP (Biblioteca para la actualización del maestro), pp. 15-16.

 


Hugo Ruiz

Especialista en temas educativos.

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